Nació para bailar pero, también sorda, Lin Ching Lan es una bailarina contemporánea, tiene 34 años y es oriunda de Taiwán. Para Lin, su discapacidad auditiva no es un desafío, le ha enseñado hasta dónde pueden llevarla sus sentidos. Al sentir las vibraciones de la música y gracias al apoyo de su madre, Lin se ha hecho un nombre como bailarina en Taiwán.

En los últimos años, Lin ha recurrido a la tecnología para conectarse con otras compañías de danza en el país, e incluso comenzó su propio canal de YouTube. Sirviendo como intérprete y canal de comunicación, la tecnología le ha permitido a Lin aprender, enseñar y ser parte de un equipo sin limitaciones, algo que nunca imaginó posible dada su discapacidad. 

Gracias al poder de las vibraciones, Lin puede expresarse a través de la danza y empoderar a otros para que hagan lo mismo.