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Los Risers cuentan sus historias de vida para demostrar que todo lo que sueñas es posible si trabajas duro y no te rindes. Por eso, en Motorola queremos que conozcas la historia de Yeisson García, un joven que ha demostrado que no importa de donde vienes, sino a dónde vas. 

Yeisson vive en Villapinzón, Cundinamarca, una zona rural de Colombia en la que ha logrado motivar a otros jóvenes, que como él, quieren salir adelante. Esta es su historia y al igual que otros Risers, quiere inspirarte y demostrar que si lo quieres, lo tienes. 

El sueño de ser un gran director de cine

El sueño de Yeisson inició a los 13 años, cuando decidió ser actor. “Yo soñaba con ser actor. Le decía a mi mamá que quería estudiar actuación. A todos se les hacía raro, decían ¿actuación? ¿un actor? Nunca habían visto eso en Villapinzón” cuenta.

Fue entonces, cuando su mamá lo inscribió a una academia de actuación en Bogotá para que empezara a tomar clases y recuerda que “Estaba super emocionado y nervioso porque era llegar a un mundo desconocido. Tener que viajar solo a Bogotá, mi forma de hablar, mis tradiciones, mis palabras nativas, entonces siempre estaba con esa ansiedad”.

Yeisson estudió actuación todos los sábados hasta que se graduó de bachillerato. “Cuando salí del colegio, las circunstancias eran difíciles en mi casa y no podía estudiar en la universidad. Entonces me fui para Bogotá a vivir con mi hermano y empecé a trabajar vendiendo ropa. Ahí empecé a estudiar en otra academia a tiempo completo. Estudiaba en la mañana y trabajaba en las tardes”. 

Sin embargo, después de un tiempo se dio cuenta que le interesaba la dirección y producción de contenidos audiovisuales. “Dije -tal vez lo mío no es la actuación si no la realización-. Me presenté a diferentes universidades públicas que tienen la carrera de cine o algo a fin y no pasé a ninguna. Estaba desilusionado y dije no voy a poder estudiar. Bueno la única opción es el Icetex, yo se que me voy a endeudar pero esa es la única manera”.

Después de mucho esfuerzo Yeisson se graduó en el 2020 como Realizador Audiovisual con Énfasis en Cine de la Universidad Politécnico Grancolombiano. 

Un camino con dificultades

En el camino, este Riser ha encontrado diferentes obstáculos para superar. “La primera barrera fue lo cultural, la segunda la educación, la tercera lo económico. Al inicio ese era el factor más difícil para mí. Sin embargo, eso me hizo ser recursivo y lograr un impacto”. 

Además de la cuestión económica y cultural, Yeisson ha vivido diferentes situaciones que lo han hecho dudar de sus sueños. “Me enfrenté a muchas dificultades. Era complejo manejar un equipo, personas, actores. Eso me hizo dudar de lo que en verdad quería. Hubo un momento en que dije -tal vez esto no es lo mío-”.

Él tiene claro que aunque muchas personas no crean en tu sueño, lo importante es que tú mismo lo hagas. “Recuerdo lo que mis compañeros me decían sobre uno de mis cortos: que estaba feo, que no tenía sentido. Y entonces, en el 2020, Canal 13 me lo pidió para exhibirlo y lo transmitieron dos sábados. Entonces, es una cuestión de creer en uno mismo y seguir adelante” 

“Muchas personas van a criticar lo que haces, como piensas y te van a hacer dudar. A mi me pasó. Pero es importante salir, lograr cosas y demostrarle a esos que me criticaban que cuando uno quiere se puede. Uno busca la manera de lograr ese objetivo”.

El celular: una herramienta indispensable

Aunque Yeisson no tenía acceso a herramientas profesionales de filmación, con un celular prestado logró hacer parte del mundo audiovisual participando en SmartFilms 2019. Participó con el corto Un Último Abrazo en la categoría aficionado patrocinada por Motorola y fue el ganador. 

Cuando llegué a la universidad no tenía un smartphone, tenía una panelita, mi fuerte no era la tecnología ya que no tenía la posibilidad de acceder. Y fue ahí donde con un celular grabé mi primer corto para SmartFilms. Muchas personas no creían en mí, no apostaban por mí. Cuando inicié y logré ganar, les dije: hice ese corto con 50 mil pesos y un celular. Participé en 4 festivales: uno nacional y 3 internacionales, para ganar o quedar en los primeros lugares”.

Ahora Yeisson está conectado con todo lo que le importa gracias a su celular. Con su Moto G9 Plus edita las fotos de sus proyectos, crea efectos de sonido y se reúne con su equipo de trabajo. 

Ser inspiración para otros 

Yeisson ha logrado ser inspiración en su comunidad como un ejemplo de vida. “Me gusta motivar a los que vienen detrás mío, porque a raíz de lo que he logrado, hay muchos niños y jóvenes de mi pueblo que creen que se puede lograr lo que antes se veía como un sueño, como una fantasía inalcanzable. Hay niños que quieren hacer lo mismo que yo y me preguntan qué deben hacer. Eso es lo bonito”. 

Otro de los propósitos de este Riser es crear una fundación de educación superior para jóvenes de escasos recursos y espera poder encontrar patrocinadores para su proyecto. “Quiero ayudar a muchos jóvenes, en especial del campo, para que puedan estudiar sin tener que pasar por las mismas dificultades que yo pasé. 

Contando su historia Yeisson quiere motivar a otros a soñar en grande: “Nunca dejen de soñar y de creer. Eso es lo importante. Así sea el sueño más loco del mundo. Si uno lo cree y tiene la convicción de que si se puede y se es capaz, se va a lograr”. 

Los Risers te demuestran con su historia que no hay nada imposible y que puedes lograrlo todo si crees en ti. Lo más importante para hacer tus sueños realidad es dar el primer paso. 

¿Te sientes identificado con la historia de Yeisson? Cuéntanos en los comentarios si crees que haces parte de los Risers y comparte tu historia con la comunidad de Hello Moto.

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